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¿A quién le habla tu catálogo a tu cliente o a los de tu bodega?

Haz este ejercicio antes de seguir leyendo.


Toma tu catálogo. Ábrelo como si nunca hubieras visto tu empresa. Como si fueras el comprador de una planta que recibió ese PDF por correo y tiene tres minutos para decidir si vale la pena llamarte.


Ahora responde:

  • ¿Entiendes qué problema resuelve cada producto sin que nadie te lo explique?

  • ¿Sabes cuál pedir si tienes una necesidad específica?

  • ¿Puedes comparar opciones sin llamar a nadie?

  • ¿Sabes cómo hacer un pedido cuando estás listo para comprar?


Si la mayoría de tus respuestas fueron no, tu catálogo no está hablando con tu cliente. Está hablando con los de tu bodega.



El catálogo que nació hacia adentro


Esto pasa en la mayoría de las empresas industriales y tiene una explicación lógica.


El catálogo lo arma quien conoce mejor los productos, el equipo técnico, el de producción, el de almacén. Y esas personas organizan la información de la forma que tiene más sentido para ellos: por línea de producto, por código interno, por familia técnica, por orden de fabricación.


Todo muy lógico para adentro. Muy confuso para afuera.


El cliente que recibe ese catálogo no sabe qué significa el código SPDL-60-G. No sabe si el calibre 26 o el 20 es el que necesita para su instalación. No sabe si hay una versión reforzada o si eso se pide aparte.


Entonces hace lo más natural: llama al vendedor para que le explique.

Y el ciclo se repite en cada visita, con cada cliente, con cada producto.



Eye-level view of a sales representative showing a product catalog to a client
Información técnica para almacen


Lo que tu cliente necesita saber y tu catálogo no le dice


Cuando un comprador industrial abre un catálogo, tiene preguntas muy concretas que necesita responder antes de comprar:


¿Este producto resuelve mi problema específico?

No el problema general, el suyo. Si fabrica ductos para instalaciones herméticas, necesita saber que el Ducto TDC es para instalaciones herméticas, no que es "un ducto reforzado con unión tipo TDC integrada en ambas bocas." La descripción técnica informa. La aplicación convence.


¿Cuál es el correcto para mi caso?

Cuando hay varias versiones de un producto liso, reforzado, con unión, el cliente necesita entender la diferencia en términos de uso, no de especificación. "El liso para sistemas de climatización general. El reforzado para instalaciones que requieren mayor presión." Eso es lo que le ayuda a decidir.


¿Qué más necesito además de esto?

Nadie compra solo un ducto. Necesita conectores, empaques, esquineros, soportes. Si el catálogo no se los muestra junto al producto principal, los va a buscar en otro proveedor. Eso es una venta perdida que nunca aparece en ningún reporte.


¿Qué hago cuando quiero comprarlo?

Esta es la más ignorada. El cliente llega al final del catálogo convencido de que quiere el producto y no hay nada que le diga claramente qué hacer. Sin número de WhatsApp junto al producto. Sin QR para cotización. Sin instrucción de cómo pedir.

El deseo estaba ahí. La acción no llegó.



La diferencia entre organizar y vender


Un catálogo organizado por bodega, lista lo que existe.

Un catálogo organizado para cliente, guía hacia la decisión de compra.


No es lo mismo y la diferencia se nota en cada visita de ventas.


Cuando el catálogo está organizado para el cliente, el vendedor llega a la visita con una herramienta que trabaja con él. Le muestra el producto correcto para esa aplicación específica. El cliente ve los complementarios junto al principal. Entiende la diferencia entre versiones. Sabe cómo pedir.


El vendedor cierra porque el catálogo ya convenció.

Cuando el catálogo está organizado para la bodega, el vendedor llega con un documento que tiene que explicar, traducir e interpretar para que el cliente entienda. El catálogo no trabaja con él trabaja en su contra.



Tres preguntas para saber en qué lado está el tuyo


  • ¿El orden de tus productos coincide con el orden en que tu cliente toma decisiones de compra o con el orden en que están en tu almacén?


  • ¿Los productos que más conviene vender tienen más espacio, más contexto y más argumentos que los demás o todos aparecen igual?


  • ¿Hay algo en cada página que le diga al cliente qué hacer cuando está listo para comprar?


Si no puedes responder con un sí a las tres, tu catálogo está hablando hacia adentro.



El cambio no es de diseño es de perspectiva


No se trata de rediseñar el catálogo desde cero. Se trata de pararse del lado del cliente antes de organizar una sola página.


Preguntarse qué necesita saber, en qué orden lo necesita saber, y qué tiene que pasar para que tome la decisión de comprar.


Eso cambia la arquitectura del catálogo. Y cuando cambia la arquitectura, cambia el resultado de cada visita de ventas.


Si quieres saber exactamente qué está pasando con el tuyo, hice un diagnóstico gratuito para revisarlo en menos de 5 minutos, 11 preguntas, sí o no, y al final sabes dónde está fallando.




Berenice Dávalos
Diseñadora y estratega de catálogos industriales.
+10 años creando comunicación visual B2B.


Berenice Dávalos

Diseñadora y estratega de catálogos industriales.

+10 años creando comunicación visual B2B.

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